
Basado en los conceptos de diseño más vanguardistas del momento, debía ser instalado en el edificio de La Moneda y recopilar diariamente información, procesar índices de productividad, ausentismo y agilizar la toma de decisiones en la totalidad del sistema industrial estatal chileno, todo esto en tiempo real.
El proyecto Cybersyn o Synco desarrollado durante el gobierno de Salvador Allende puede definirse como un proyecto tecnológico de vanguardia mundial respecto a los métodos tradicionales de control organizacional y planificación, desarrollado en épocas en que EEUU aún experimentaba con Internet… El proyecto fue desarrollado (1971– 1973) por el Ministro de la época Fernando Flores y el científico británico Stafford Beer, psicólogo y filósofo considerado hoy como uno de los padres de la cibernética moderna. La implementación del proyecto fue encargada a un equipo de INTEC y ECOM. El cuarto de operaciones puede definirse como un espacio hexagonal en el cual un grupo de operarios controlarían el sistema “sin papeles” desde sillones giratorios dotados de pantallas e inspirados en la “Silla Tulip” de Eero Sarinenn. El software que hacia posible funcionar este sistema se llamaba Cyberstride, nombre y fines que parecen más cercanos a sagas hollywoodenses como “Terminator“, donde la computadora “Skynet” tras administrar la totalidad de los sistema de armas de EEUU decide emprender una guerra apocalíptica contra la raza humana.
El golpe de estado del 11 de Septiembre de 1973 puso fin a esta aventura cibernética, a un día de su locación final dentro del edificio de gobierno. Los administradores del sistema recibieron ordenes de destruir el Cybersyn que en los años siguientes sería perseguido por el gobierno militar siendo cada huella de su existencia borrada.
A modo de reflexión, resulta increíble que esta tecnología halla sido posible de desarrollar en Chile 40 años atrás. Hace pocos años (2007) en Santiago la implementación de sencillos GPS a 5000 máquinas (90%) del Transantiago se convertía en un ansiado logro (polémico por lo tardío de su implementación) que no contribuyó a mejorar el sistema mayormente. A su vez una serie de sistemas tecnológicos que se prometieron en el Transantiago no han sido incorporados o simplemente no funcionan: “Sofware de flota” (regula la velocidad de los recorridos y su frecuencia), “Clearing” ( software que permite contabilizar los ingresos que se generan por pago de pasajes y gestionarlos con el Metro), Botón de pánico y cámaras de seguridad entre otros…
Fuentes: La Nación, Wikipedia.org y textos de Hugo Palmarola Sagredo “Diseño Industrial en Chile 1968 — 1973”.














que interesante, podrias publicar mas info o referenciar donde conseguir mas informacion.
gracias
Rodrigo
Lucho, tienes más información sobre este proyecto?.
Es obvio, que para la dictadura, este tipo de proyecto, era capaz de generar una plataforma y una extensa base de datos, una central de información mayor, un segmento en expansión.
Me sucede, que sin embargo, se trata de un laboratorio inteligente, quien sabe realmente si tales huellas del proyecto aún existen o quedó en manos de otros, ya que detrás de esos esquemas, está la gente, el cobre, la visión de un país tecnológico, su economía y una producción masiva a gran escala, pero no precisamente con la visión consumista del libre mercado. Sino la otra cara de la moneda pero totalmente contemporáneo.
Slds.
http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Synco
Rodrigo y Adolfo, en general existe muy poca info a la mano sobre este proyecto. El post lo elaboré con un texto de Hugo Palmarola sobre diseño industrial y otras infos disponibles en la red. Alguien en el MIT realizó una investigación sobre el tema… Bueno quien tenga más info se agradece compartirla…
http://www.cybersyn.cl/
Hola,
Gracias Andres por publicar nuestro sitio.
De hecho la primera imagen de este articulo es una reproducción en 3d desarrollada por Benjamin Marambio para nuestra investigación.
Otros artistas que han trabajado en relación a este proyecto son Mario Navarro http://www.arteycritica.org/index.php?option=com_content&task=view&id=324&Itemid=26 y Felix Huber http://www.springerlink.com/content/n661321235002126/